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Armas de la conquista española

Solapas secundarias

Conquista española: una empresa privada


A América vino gente de las clases más empobrecidas de los reinos Castilla, Andalucía, Extremadura, Navarra y Aragón, como villanos, pequeños comerciantes, labradores, hidalgos, vagabundos. Para ellos, este continente era la tierra de la riqueza y las oportunidades.

Las empresas conquistadoras tuvieron un carácter privado. Fueron financiadas por sus participantes, que aportaban con su capital y sus armas. El Estado español sólo se encargó de organizar, vigilar y administrar los nuevos territorios.

Los conquistadores no fueron soldados profesionales. "Ellos mismos hacían énfasis en que no constituían un ejército ni recibían ningún pago del gobierno. (...) Pensar en una campaña realizada por un ejército es una concepción demasiado moderna (Gamboa, 2008: 118).

"Actuaban con la esperanza de lograr un botín y mejorar su posición social. (...) Si triunfaban, recibían recompensas de acuerdo a su rango. (...) Los conquistadores estaban unidos por un interés mutuo y una serie de lazos, que no tenían que ver con la disciplina militar" (Gamboa, 2008:119).

Esto impidió, desde el punto de vista de su organización material, que estuviese a la altura de los ejércitos europeos. Por el contrario, la precariedad de los recursos empleados en ellas hacía imposible que el armamento fuese completo y moderno como lo podía disponer un Estado del viejo continente. Es por ello que las armas y los equipos de las huestes dependían de las posibilidades y recursos de cada grupo.

El soldado hispano utilizaba como protección un casco de acero, una cota de malla, la adarga, un peto y un espaldar metálico. Como armas ofensivas, el arcabuz, la espada corta y el hacha o maza. El de caballería utilizaba además, una larga lanza o pica de madera con punta de acero.

En Chile, los pueblos originarios no contaron con elementos que protegieran su cuerpo. Portaban macanas (arma ofensiva similar a un machete, de madera dura y filosa) y flechas.

Resistieron la conquista gracias al conocimiento del territorio, el aprendizaje de las tácticas de guerra de los españoles y la utilización del caballo, que los europeos introdujeron al continente.

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